domingo, 23 de febrero de 2014

Primera

(Copio aquí la primera Pentagrafía, que escribí en el difunto blog Las tardes de la iguana, para que podamos empezar el juego. Porque todos jugamos las palabras, sepamos o no escribir, son colores en un lienzo, son magia pura)

(Gertrudis)
 De hecho, hay un planeta, más acá, en el que uno puede dibujar o escribir todo lo mal o bien que le de la gana. Por ejemplo, si uno no sabe dibujar nada de nada, pues entonces garabatea, pero con gracia, con todo el cuerpo, garabatea y baila como si Pollock, Martha Graham, Marcel Marceau y Pina Bausch jugaran al corro de la patata. Y si uno no sabe escribir, pues coge palabras que le suenen bien, como mazapán, ciernes, almohada, tuétano y pirata, y se inventa una historia -que le guste al menos a un habitante del planeta-. Se dice que una vez, un visitante llegó a este planeta y escribió el relato más absurdo que se pueda imaginar, pero como le gustó a una señora viejita que hacía puzzles en la puerta de su casa violeta, se aceptó. De hecho, aquellas fueron precisamente las palabras que eligió (mazapán, ciernes, almohada, tuétano y pirata) y era más o menos así: